Día Mundial del Cuidado de la Piel: cómo protegerla y cuándo consultar

Día Mundial del Cuidado de la Piel: por qué protegerla es una cuestión de salud y no solo de estética
Cada 25 de agosto se conmemora el Día Mundial del Cuidado de la Piel, una fecha que busca poner el foco en la importancia de proteger y controlar uno de los órganos más expuestos del cuerpo. La radiación ultravioleta, las quemaduras solares y el uso de camas solares se encuentran entre los principales factores que pueden dañarla.
La piel suele asociarse con la estética, las cremas y las rutinas de belleza. Sin embargo, su importancia va mucho más allá de la apariencia.
Cada 25 de agosto se conmemora el Día Mundial del Cuidado de la Piel, una fecha incluida por el Colegio Ibero-Latinoamericano de Dermatología (CILAD) entre sus efemérides y utilizada para promover información sobre la prevención y el cuidado dermatológico.
La jornada representa una oportunidad para recordar que cuidar la piel no significa solamente mantenerla hidratada o mejorar su aspecto: también implica protegerla de la radiación ultravioleta, prestar atención a los cambios que puedan aparecer y consultar con profesionales de la salud cuando sea necesario.
La piel cumple funciones esenciales
La piel funciona como una barrera entre el organismo y el ambiente. Entre sus funciones se encuentran la protección frente a agentes externos, la participación en la regulación de la temperatura y la percepción de estímulos.
Por eso, los daños que recibe de manera acumulativa pueden tener consecuencias que van mucho más allá de una cuestión estética.
La exposición excesiva a la radiación ultravioleta puede provocar quemaduras, daño en el ADN, envejecimiento prematuro y distintos tipos de cáncer de piel. La Organización Mundial de la Salud considera a la radiación ultravioleta una de las principales causas prevenibles del cáncer de piel.
El sol: uno de los principales factores de riesgo
La radiación ultravioleta está presente en la luz solar y puede afectar la piel incluso cuando no se percibe una sensación intensa de calor.
La OMS explica que la intensidad de la radiación UV depende, entre otros factores, de la hora del día, la época del año, la latitud, la altitud, la nubosidad y la reflexión de superficies como el agua, la arena o la nieve.
Por ese motivo, la protección solar no debería limitarse exclusivamente a los días de playa o a las jornadas de verano.
El Ministerio de Salud de Argentina recomienda mantener las medidas de protección frente a la radiación ultravioleta durante todo el año y advierte que los rayos UV también pueden afectar en días nublados.
Qué recomienda la OMS para proteger la piel
La protección no depende solamente del protector solar.
La OMS recomienda combinar distintas medidas, especialmente cuando el índice ultravioleta alcanza 3 o más. Entre ellas se encuentran buscar sombra, limitar la exposición durante las horas de mayor intensidad, utilizar ropa que cubra la piel, sombrero y anteojos con protección UV.
El protector solar también cumple una función importante en las zonas que quedan expuestas.
La OMS recomienda utilizar un producto de amplio espectro, es decir, que proteja frente a radiación UVA y UVB, con un factor de protección solar de al menos 30. También indica que debe renovarse aproximadamente cada dos horas y después de nadar, sudar o realizar actividad física al aire libre.
El Ministerio de Salud argentino brinda recomendaciones similares y señala que el protector debe utilizarse como parte de una estrategia más amplia de protección, no para prolongar deliberadamente el tiempo de exposición al sol.

El bronceado también es una señal de daño
Existe una idea muy extendida de que broncearse significa tener una piel saludable.
La evidencia sanitaria indica lo contrario.
La OMS explica que el oscurecimiento de la piel después de la exposición a los rayos UV es una respuesta defensiva frente al daño provocado por la radiación. El bronceado no elimina el riesgo de quemaduras ni evita los efectos acumulativos de la radiación ultravioleta.
Por eso, obtener un bronceado no debería considerarse un objetivo de salud.
Las camas solares tampoco son una alternativa segura

Las camas solares utilizan radiación ultravioleta artificial.
La OMS señala que estas fuentes de radiación pueden provocar cáncer de piel y recomienda no utilizarlas. El Ministerio de Salud de Argentina también identifica a los equipos de bronceado que emiten radiación UV como cancerígenos.
Por lo tanto, una piel bronceada artificialmente no representa una piel protegida.
Qué cambios en la piel conviene consultar
El cuidado de la piel también implica observarla.
El Ministerio de Salud argentino recomienda consultar con un profesional cuando aparece una lesión nueva, una herida que no cicatriza o un cambio en un lunar, especialmente si modifica su tamaño, forma, color o textura.
Esto no significa que cada cambio sea cáncer de piel. Significa que determinadas modificaciones necesitan ser evaluadas por un profesional y no deberían diagnosticarse únicamente a partir de fotografías o información encontrada en internet.
También se recomienda consultar para determinar la frecuencia de los controles cuando existen antecedentes personales o familiares de cáncer de piel, muchos lunares, lunares atípicos, quemaduras solares importantes o exposición frecuente al sol por trabajo o actividades al aire libre.
Niños y adolescentes: una etapa especialmente importante
La protección durante los primeros años de vida merece especial atención.
La OMS señala que la piel y los ojos de niños y adolescentes son particularmente vulnerables a los efectos de la radiación ultravioleta y que las quemaduras solares durante la infancia se relacionan con un mayor riesgo de cáncer de piel posteriormente.
Por eso, en los más chicos la protección debería combinar sombra, ropa adecuada, sombrero y otras medidas de fotoprotección.
No existe una única rutina de cuidado para todas las personas
Otro aspecto importante es evitar la idea de que existe una única rutina de cuidado que sirve para todo el mundo.
Especialistas consultados por EFESalud remarcan que factores como la edad, el fototipo, el sexo y la presencia de determinadas enfermedades o condiciones de la piel pueden modificar las necesidades de cada persona.
Por eso, ante problemas persistentes o cambios en la piel, la recomendación más segura es consultar con un dermatólogo en lugar de intentar resolverlos únicamente con productos cosméticos.
Los cuidados que realmente importan
De acuerdo con las recomendaciones sanitarias consultadas, algunos de los principales hábitos para proteger la piel son:
Evitar la exposición directa al sol durante los períodos de mayor radiación.
Buscar sombra cuando el índice UV sea elevado.
Utilizar ropa que cubra la piel.
Usar sombrero de ala ancha.
Proteger los ojos con anteojos que bloqueen la radiación UV.
Utilizar protector solar de amplio espectro con FPS 30 o superior en las zonas expuestas.
Renovar el protector aproximadamente cada dos horas y después de nadar, sudar o secarse con una toalla.
No utilizar camas solares.
Prestar especial atención a la protección de niños y adolescentes.
Consultar ante lesiones nuevas, heridas que no cicatrizan o cambios en lunares.
Una fecha que invita a mirar la piel de otra manera
El Día Mundial del Cuidado de la Piel, que se conmemora cada 25 de agosto, permite recordar que el cuidado dermatológico no debería quedar reducido a una cuestión estética.
La piel está expuesta diariamente a factores ambientales y, entre ellos, la radiación ultravioleta representa uno de los riesgos más importantes que pueden prevenirse mediante hábitos adecuados.
La prevención tampoco consiste en dejar de disfrutar de las actividades al aire libre. Se trata de incorporar medidas que reduzcan la exposición excesiva y de consultar cuando aparece algo que no estaba antes o que cambia con el tiempo.
Cuidar la piel no es solamente cuidar cómo se ve: también es cuidar la salud.
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